Un gigante duerme en la avenida San Martín en estado ruinoso a la espera de un milagro

OSCAR BISSIO

Tuvo su esplendor durante la primera mitad del Siglo XX. No hay datos certeros, pero algunos vecinos aseguraron que se inauguró alrededor de 1900 y que funcionó como un hotel.

El edificio en ruinas ubicado en la planta alta de la avenida San Martín al 650, a pocos metros del centro neurálgico de la ciudad, parece no tener destino y descansa arruinado en contraste con la modernidad de la cuadra más tradicional de Bolívar.

Pertenece a la Asociación Española de Socorros Mutuos, nacida al calor de los inmigrantes que llegaron con su ilusión a esta aldea del centro bonaerense.

Sin embargo, la entidad ibérica la adquirió después de los años 50.

Aquel hotel de los albores del pueblo, tenía su entrada por la avenida General Paz, por donde las carretas hacían su elegante ingreso y estacionaban en el patio interno de la manzana; hoy repartido entre los comercios del lugar y escondido en el centro de la hectárea.

Durante el apogeo del primer peronismo, fue la sede de la Confederación General del Trabajo donde –por caso- se montó la simbólica Capilla Ardiente para darle el último adiós a Evita el 26 de julio de 1952.

Más adelante, el Club Argentino, tuvo su sede en el edificio.

Una vez propietaria del lugar, la entidad española, lo quiso convertir en un salón para actividades sociales y transformarlo en su sede central que hasta ese momento funcionaba junto al Teatro Coliseo.

Pero ya presentaba un deterioro importante y no pudo utilizarse conforme los proyectos que tenía la asociación.

Quedó preso de la modernidad. Encerrado entre las nuevas edificaciones de la cuadra y el reciclamiento de los comercios que comparten el privilegio de ser parte de la historia como Ideal con su centenaria trayectoria y La Scala con más de 50 años. Ambos a la altura de los nuevos tiempos.

Desde la planta baja, un genio catalán infundido de puro surrealismo, también observa hoy hacia lo alto y exige que la deshecha construcción se incorpore remodelada al cuadro de la querida San Martín del Siglo XXI.

Pero la exposición de tanta ruina quedó aún más visibilizada con la restauración de uno de los orgullos bolivarenses: el Cine Avenida.

Los últimos años, sorprendieron a los directivos de la Asociación con decenas de esbozos para proyectar la recuperación; pero el denominador de todos fue la falta de recursos.

En tiempos de Fernando de la Rúa, surgió la esperanza, pero enseguida fue quimera.

El vicecónsul Walter Daloia Criado, el más españolísimo de los bolivarenses, pensó en grande y encabezó los cónclaves que alimentaron el sueño. La comprometida Mariana Sardón acompañó también aquellas misiones. 

Fueron aquellos en que funcionarios del intendente Simón junto al delegado diplomático, sostuvieron con Teresa de Anchorena, parte de aquella gestión nacional y hoy presidenta de la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y Bienes Históricos.

Hubo avances parciales. Arquitectos de alto prestigio se constituyeron en Bolívar y llevaron adelante una planificación preliminar concebida para darle forma a un centro cultural; y un lugar que agrupara a todas las entidades españolas con actividad en tierra bolivarense.

Tampoco pudo ser. Los ajetreos sociales de la época priorizaron la asistencia coyuntural por sobre los proyectos de fondo.

Los últimos años muestran el vetusto edificio de arquitectura italianizante (Vaya paradoja!) cada vez más ruinoso, blanco de un agotamiento estructural preocupante.

Apenas si subyace en algunas conversaciones de los actuales directivos aquella posibilidad acercada por un empresario que haría departamentos.

Pero es una posibilidad aún lejana; y que desvirtuaría el sentido cultural de la zona.

Parece ser que, descartada la idea que la propia entidad propietaria emprenda la obra, lo cual es imposible porque sólo tiene el ingreso de unos alquileres, la única opción es la intervención del Estado.

En tanto, la cicatriz de una de las fotografías más emblemáticas de Bolívar, será cada vez más oscuramente visible.

 

FOTOS: INFOBIS (09/01/2019)

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