Editorial Infobis: el kirchnerismo de Bolívar ante el anuncio de Cristina y el inframundo de los egos

POR OSCAR BISSIO

La retumbante revelación de Cristina resquebrajó la foto que los dirigentes y posibles candidatos de Bolívar sostenían hasta el viernes.

Los intereses dinámicos de la vida moderna y particularmente de la política, sorprendieron a todos ellos, ahora y ante las novedades, llamados a reubicarse para los armagedones de agosto y octubre.

“No me guían ni el odio ni el rencor. Al contrario, mi decisión es una contribución a la construcción de un país distinto, que la tomo como una inmensa responsabilidad frente a la historia”, dijo Cristina en su anuncio.

Pero en el universo pingüino de Bolívar subyacen los odios, los rencores y los personalismos.

Y mientras se discute acaloradamente si la elección de Alberto Fernández es buena o es mala, y se analiza la teoría de los efectos, los kirchneristas de Bolívar han privilegiado sus dudosos egos por sobre la necesidad de una urgente unidad dada la crítica hora que vive el distrito al influjo de los gobiernos clasistas de Mauricio Macri y María Eugenia Vidal.

En ese lodo donde reina el pecaminoso exceso de la autoestima, se revuelcan las viudas de Ariel Ferreyra –el líder natural del cristinismo luego del renunciamiento de Bali. Y que antes, fueron las viudas de Bali cuando el exintendente ninguneaba a La Cámpora.

Las chicas de Matria decidieron rejuntarse y probar suerte por sí solas, olvidándose de la necesidad de la unidad.

Pero son jóvenes y pueden mejorar.

Lo patético es que en esa piscina de vanidades patalea y trata de hacer pie otro rejuntado de voluntades que con enormes dificultades procura timonear Martín Berreterreix, el otrora líder barrial que una vez superado académicamente se entremezcló en las peores miserias de la politiquería, y perdió la esencia de sus comienzos.

No se lo acusa de nada; pero se lo sospecha de todo en su manera de hacer política. Algo que no le es propio, sino que puede aplicarse a otros dirigentes locales.

Permanecen en ese flanco soldados valiosos, acaso superiores a él en términos pragmáticos, pero deberán advertir ellos mismos por quién quieren ser representados o coordinados.

Y como si fuera poco en esa batea aspira a introducirse un equipo autodenominado profesores peronistas que juegan a armar una corriente kirchnerista con el noble SUTEBA como trampolín. Lo hacen, arrogándose una instalación de sus figuras que no existe y autodeterminándose como los kirchneristas “de verdad”.

Una carrera de kirchneristas que nunca le hizo bien al kirchnerismo ni local, ni nacional.

Por ello, el liderazgo natural de Ferreyra, está seriamente amenazado. Intenta convivir con esos submundos en los que nadan los personalistas y algunos buenos militantes de poco peso específico.

Y aún falta dar vuelta el último naipe. La figurita difícil que podría ocupar Marcos Pisano cuando difunda su esperada decisión.

Hasta ahora, ninguno parece contar con la suficiente convocatoria como para disciplinar esos egos y resentimientos a 32 días del desembarco.  

Noticias relacionadas

Dejá un comentario