Urgente: los bolivarenses no saben qué pasó en la calle Ocampo el sábado a la noche

OSCAR BISSIO

Una serie de episodios marcados por la violencia ocurrieron durante la noche del sábado en la calle Ocampo entre Olascoaga y la avenida Almirante Brown.

Sobre los hechos hay poca información, pues los estamentos correspondientes tienen orden del ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, Cristian Ritondo, de no brindar detalles sobre las actuaciones que desarrolla rutinariamente la fuerza policial.

La medida se constituye en un gran error. Involucra en su naturaleza la subrepticia complicidad de los actores directos que son los policías de esconder sus propios errores o abusos en su proceder. Y a la vez, la posibilidad de destacarlos con justicia si han cumplido con su deber.

Si cada hecho tuviese su propio informe oficial y los medios lo recibieran en el marco de una comunicación natural y organizada, se alejarían las especulaciones que nacen inmediatamente después de la falta de información.

Durante el gobierno de María Eugenia Vidal, en concordancia con el mandato de Mauricio Macri, los policías han modificado su comportamiento. Se han impregnado de autoritarismo y prepotencia, formas que parecían desterradas ante las nuevas generaciones de efectivos y de gobiernos afines a la defensa de los derechos humanos.

En Bolívar hay un destrato consumado contra los medios de comunicación. Salvo excepciones, los medios pretenden ser manipulados por la arbitrariedad de los jefes de turno, sea de la policía, del hospital o de la Municipalidad.

La excepción se halla en el personal de la SUB DDI, donde el manejo y al margen de los impedimentos que tiene para informar, se desenvuelve con respeto y reconocimiento.

En concreto, uniformados de la Comisaría local, con la logística de la guardia urbana y la participación del Grupo GAD de Veinticinco de Mayo, actuaron el sábado en los hechos sobre los cuales no hay detalles.

La única pista señala que un grupo de individuos que provocaban disturbios en una avenida céntrica fueron detectados por las cámaras del Centro de Monitoreo lo que dio inicio a un operativo.

En la zona donde las fuerzas de seguridad redujeron a este grupo, vecinos, aseguran haber escuchado disparos y forcejeos durante varios minutos. Pero mucho más no ha trascendido.

Es grave. La población tiene derecho a estar informada porque tanto funcionarios policiales como municipales no son propietarios de la vía pública. Son quienes deben velar por la seguridad de la gente y vivir la hora de un Bolívar del futuro que deberá desterrar para siempre este tipo de misteriosas actuaciones.

Al unísono con los disparos de arma de fuego; bruscas frenadas, policías desplazándose en pleno centro y móviles impidiendo el tránsito, había decenas de pibes que pueden ser sus hijos o nietos, que disfrutaban de una típica previa de sábado a la noche. No puede volver a ocurrir. 

 

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