La desaparición de un niño movilizó a bomberos, policías y municipales y todo terminó en un gran alivio

Un susto mayúsculo experimentó la mamá de un niño de apenas 3 años y se hizo extensivo a toda la población cuando pensó que su hijo había desaparecido en inmediaciones de su domicilio ubicado en la calle Ameghino entre el 200 y el 300, en la cuadrícula este de la ciudad.

Según relataron testigos, Lorena Salvatierra, al no hallar a su pequeño hijo convocó desesperada a las autoridades, lo que originó un inmediato megaoperativo de búsqueda por la zona y hasta en el canal de la avenida 25 de Mayo.

De las tareas, iniciadas poco después de las 21, tomaron parte efectivos de Defensa Civil, policías de diversas dependencias, bomberos y hasta el propio intendente Marcos Pisano quien se hizo presente en el lugar con el jefe de Seguridad Vial, inspector Luis Gauna. Claro está, y un gran grupo de vecinos.

Afortunadamente, el preocupante episodio tuvo un final aliviador y feliz: el nene fue hallado en perfectas condiciones en el interior de la casa familiar donde se había quedado dormido sin que la madre se percatara.

La prestigiosa docente Ana María Chaves, vecina del lugar, fue testigo del angustiante momento y expresó su alivio en las redes sociales: “Cuándo se hacen las cosas bien, hay que decirlo”, indicó.

 Ana, escribió que “mi barrio tranquilo se vio convulsionado por una mamá que lloraba porque no encontraba a su pequeño de tres años, y ya lo buscaba con algunos vecinos y familiares”.

“Llamamos al 911. A los pocos minutos aparecieron dos móviles, a los que se sumaron luego otros efectivos, Bomberos, Guardia Urbana y una ambulancia, se comunicaron a mi teléfono, ya que yo se lo había ofrecido a la mamá”, agregó.

Más adelante, destacó “el gran despliegue digno de la gravedad, la desaparición de un niño, nada menos. Dónde estaba? dormido tapadísimo!!! Creo que el suspiro de alivio debe haber sonado como una ráfaga de viento!!! Las que somos madres sabemos que estas cosas nos pasan, sabemos de la desesperación que nos invade, un miedo físico, atroz, que nos impide pensar, pánico, congelamiento, por eso son imprescindibles la empatía y la solidaridad de parte nuestra; y de las fuerzas de seguridad, el profesionalismo y la rapidez en el accionar”.
Ana aseguró que hoy fue “testigo de ambas cosas”.
“Del barrio, de los vecinos, no me extraña, ni me sorprende, de los efectivos actuantes, me llenó de satisfacción verlos actuar de la manera que lo hicieron. Así como señalamos cuando no nos sentimos protegidos como debe ser, así me siento hoy en la obligación de felicitarlos. Buen trabajo!!!”, concluyó la docente.

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