Hugo Ferrer sobre la experiencia del voleibol en Bolívar: “A mí no me lo contaron”

Hugo Ferrer es director de Grupo Crónica. Tiene amplia experiencia en la televisión, gráfica y radio. Fue gerente de Comunicación y Prensa de Ideas del Sur entre 2002 y 2007.

“…. queremos comunicarles que el Club Ciudad de Bolívar no participará de la Temporada 2020/21 de la Liga de Voleibol Argentina (ACLAV). Tal decisión responde a la coyuntura de una reestructuración de la institución y sus estrategias deportivas (…) Es por esa historia y por nuestra ciudad que no vamos a bajar los brazos nunca (…) El vóley seguirá formando parte de las actividades y del día a día de nuestro querido club. No jugaremos la próxima Liga pero trabajaremos con más fuerza para volver. ¡No es una despedida…es un hasta pronto!

Sábado 5 de septiembre de 2020. Este texto, el comunicado oficial, impactó en los miles de hinchas que sienten al equipo de vóley de Marcelo Tinelli como suyo, como propio. Fue un shock la noticia. Y también para dirigentes, jugadores y sponsors de todos los equipos. En Bolívar hubo y hay congoja. No se podía creer. No se puede creer. Y otros entienden la decisión.

El sueño nació, en una primera charla informal, en el tradicional bar de Ideas del Sur, en el 2002, mientras deambulaba la crisis política y económica del país. Las sillas, dadas vuelta sobre las mesas blancas. Detrás del mostrador, no había nadie.

Mientras brillaban Showmatch en la televisión y lideraba Radio Show en la FM, la maratón Dino Hugo Tinelli ya estaba instalada en el calendario anual y hasta había tenido transmisiones en vivo por Telefé.

Y surgió armar un equipo de vóley. El diseño de la camiseta, la elección de los colores, sponsors, nombres que se sumaron, un DT ganador como Daniel Castellani y promesas y grandes jugadores de todo el país.

El Club Ciudad de Bolívar fue fundado el 23 de octubre del 2002. Todos se sumaron al sueño. El rol clave de Fabián Scoltore y Gabriela Galaretto junto a Silvina Espinosa, Claudio Salomone, Pablo “El Carpo” Márquez, Guillermo Pizzolo, Adrián Grinzpan, Roxana Lijo, Flavia Chevallier, Mario Aíta, Rubén Gerez, Willy Paredes, Osvaldo Ortíz, Fabián Barruso, Gonzalo Armendares, Mariano Elizondo, Miguel Angel “Chiqui” Rubio, entre otros. Y el “Aguilucho”, con Javier Adarvez, la mascota símbolo con sus “vueltas de carnero” antes, durante y después de cada partido. Primer año en la liga y el campeonato. Luego vino el Bi…

¿Se acuerdan de Arroyo, Firpo, Quaini, Jabif, “Edu” Rodríguez, “Guille” García, Filardi, “Leo” Patti, Pablo Meana? ¡Todos no entran! ¿Y de los brasileños? Primero Pezao, luego Badá, y años después William y Wallace. Y el venezolano Iván Márquez y el estadounidense Gardner…

Las presentaciones de los equipos en el estudio de Ideas del Sur o en lugares de moda, vestidos por Etiqueta Negra, con los trajes a medida. Show, glamour y estilo. Hasta Luciana Salazar y Moria Casán vistieron las camisetas en los desfiles. Fue todo un sello. Y también en la ciudad de Bolívar.

Y hablando de recuerdos, compartimos momentos y emociones inolvidables.

La primera final Bolívar la protagonizó contra Rojas Scholem. La “contienda” también llegó a la tevé, por la rivalidad entre Tinelli y Mario Pergolini, que apoyaba al otro equipo bonaerense. Hubo “guerra” de hinchadas y hasta cruces en las rutas. Se juraron venganza. Y de visitante hasta hubo acampe para no perder el lugar de ingreso al estadio. ¡Era otra época! 4 a 2 y a dar la vuelta olímpica de local.

Ese primer título tuvo un festejo especial, el 25 de mayo de 2003, el mismo día que asumió Néstor Kirchner. Casi a la misma hora que el nuevo presidente era golpeado en la frente por una cámara de fotos, en el estadio República de Venezuela de Bolívar se entonaba el himno en la voz de Gabriela Pochinki. Histórico: fue la previa al partido entre Bolívar y la Selección Argentina, con Milinkovic y Darraidou, como figuras. Banderas celeste y blanca para todos.

El 2 de mayo de 2004, se jugó el sexto partido de la final contra el equipo del empresario Claudio Belocopitt, Swiss Medical Monteros, en Tucumán, dirigido por Waldo Kantor y con Hugo Conte, otra vez, de rival. El partido estaba casi liquidado en el quinto set y nos íbamos del estadio. ¡Imaginen todo lo que nos dijeron y nos tiraron! De repente, el equipo resurgió y “el león” Patti hizo lo suyo para forzar al tie break histórico. Luego, el triunfo. ¡Bi campeones!

El 25 de marzo de 2006 Bolívar perdió la semi con el Club de Amigos que dirigía Carlos Getzelevich. Otro equipazo. Fue el último partido de Daniel Castellani como DT glorioso y siguió su camino en Polonia. Recuerdo como si fuera hoy cuando fui a ese vestuario, solitario, en la cancha de Ferro, en la Capital Federal. De la gloria al silencio.

Luego llegó Javier Weber con un equipo de trabajo tremendo que incluía al doctor Gabriel Solari, el kinesiólogo Carlos Trolla, continuó el masajista Walter Alfonso y en las estadísticas Genaro López. Luego se sumaron, desde Rodrigo Martínez Granados hasta Getzelevich. Un lujo.

El domingo 6 de mayo de 2007 llegó el Tricampeonato frente al durísimo Gigantes de Neuquén, también de visitante, en el estadio Ruca Che. La llegada al estadio tuvo su recorrido por calles de tierra. Todavía suenan el ruido de “las pisadas” de los dinosaurios en los parlantes. Metían miedo. Así se recibía al rival. Bolívar fue el primer y único campeón invicto. Fue un 4 a 0 contundente, con 32 partidos ganados. El equipo de Weber, una máquina. Aún veo y recuerdo, tal como lo mostró la tevé, cuando Marcelo Tinelli saltó de la platea al campo de juego e hizo una corrida loca sobre los carteles de publicidad y se fundió en un abrazo y grito con los jugadores.

Luego vinieron los partidos y triunfos en Brasil, más copas Aclav, más clásicos con UPCN, más competencia en Europa. Equipazos.

Bolívar fue campeón de 8 Ligas, 1 Campeonato Sudamericano, 1 Copa Libertadores y 3 participaciones en Mundiales de Clubes. En total, fueron 25 títulos, 12 de ellos internacionales. El desarrollo del plan de detección de talentos promovió jugadores para el equipo (Luciano de Cecco, la insignia) y otros equipos de la Liga. Los cracks nacionales y extranjeros lucieron con orgullo “La Celeste”. El equipo fue Bolívar Signia, Orígenes Bolívar, DirecTV Bolívar y Personal Bolívar.

El Complejo José Domeño fue fundado el 20 de octubre de 2007. Un ejemplo para Sudamérica. Pero el acto “oficial” fue el día siguiente, el sábado. Esa mañana llegaron el presidente Néstor Kirchner y la candidata a sucederlo, Cristina Fernández, junto al gobernador Daniel Scioli. Los tres, más Tinelli, protagonizaron una jugada: les hice picar una pelota “Pintier” y el fotógrafo Jorge Luengo inmortalizó la escena que se vio en todo el país.

Después del anuncio oficial de Bolívar “fuera de la Liga”, imagino a mis tías Olga y Edel, a mis tíos Juan y Armando y a Juanita. Ellos, como casi todos, se preparaban todo un año para ir a la maratón y a la ceremonia de la cancha cuando Bolívar jugaba de local (también un reconocimiento especial a los que viajaron por todo país para alentar, aún “juntando peso a peso”). Mientras el humo de la parrilla le ponía clima a la espera, dos horas antes se armaba la cola para entrar. Era aliento, aplauso y grito constante hasta quedarse sin voz. Así era la hinchada. Desde “el palco de Marcelo” se veía un pueblo apasionado. Desde la cancha, más pasión. ¡Inolvidable, Bolívar vóley! Escucho al Tuco Galaz con su voz grave arengando a la tribuna: “¡Vaaaamos Bolívar!”, mientras el relato de José Montesano hacía explotar los corazones en la tevé.

Fotos, cámaras, videos y la época del “dial up” sin conexión rápida de internet desde un ciber… Y el trabajo brillante de la Comunicación y Prensa de María Calatayud, Matías Rosa y Jorge Luengo.

Vuelan los recuerdos. Porque detrás de ese equipo de vóley y de la maratón se fortaleció una tarea solidaria y de compromiso con la comunidad, como las donaciones de la Fundación Ideas del Sur, liderada por Gabriela Galaretto, al hospital de Bolívar (por esa coincidencia de la vida, también nací ahí como Marcelo y donde murió mi abuelo Francisco). El acto para la entrega de los equipos de diálisis fue conmovedor. Vi gente llorar. Eran pacientes que viajaban dos o tres veces por semana a la ciudad de Olavarría, a 100 km de distancia. Sacrificio, tiempo, dolor y alto costo económico. Todos ellos empezaron a mejorar su calidad de vida. O cuando se inauguró el centro odontológico y también se equiparon habitaciones. O el día del anuncio del comienzo de las obras de remodelación del cine de Bolívar. Olor a humedad y homenaje a la familia Otero. Fue épico, con Graciela Borges sentada en primera fila, en una de las pocas butacas que no estaban rotas. Adentro, llovía casi más que afuera. Gotas por todos lados y hasta en el escenario. Tiempo después la promesa se cumplió. Y Bolívar recuperó su cine.

Cada maratón tenía su magia. Inolvidable la ceremonia del izamiento de la bandera, con los guantes puestos; el paso anual de Tinelli (“de un sábado”) por la casa de su maestra Nélida (“Parada, saludo y beso”). Después del recorrido de los 10 kilómetros, la entrega de premios en la plaza. Y las notas para los medios “de Buenos Aires”, la conferencia de prensa y el mano a mano ineludibles con Víctor Cabreros, el director de La Mañana, el inolvidable José Luis Piro, y con Miguel Osovi y Oscar Bissio. Y la “cábala” de Scoltore de pasar el domingo, el día después de la maratón y del partido, por el kiosco de mi tío Manuel y mi primo Manolito para comprar el diario.

Las recordadas cenas de todo el equipo y colaboradores en Zoom, con muchos fanáticos esperando la salida. Algunos, con la nariz pegada al vidrio.

¡Cuántos días y noches, idas y vueltas, viajes, avión, micro, auto, tercer tiempo, Copas y vueltas olímpicas! “Maratón” de notas, vértigo, alegrías, grandes y chicos, familias, ilusiones.

Estas líneas sólo reflejan lo que significó este paso por la Liga y todo lo que generó a su alrededor.

Pasaron 18 años como si fueran una rágafa.

Una ciudad vibró, con el apoyo constante del municipio y su gente, y espera que el presente sea sólo un “hasta luego”.

Bolívar, se te va a extrañar…

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